¿Qué es la mediación?

La mediación es:

  • Una oferta extrajudicial para solucionar conflictos en caso de separación o divorcios o en casos de sustracción de menores o disputas de visitas o custodia
  • Una ayuda para conseguir un acuerdo responsable sobre las cuestiones que hay que clarificar en los conflictos de familias binacionales
  • Un proceso voluntario de cooperación en el que las partes implicadas participan libremente
  • Un proceso confidencial de negociación que solo puede completarse mediante soluciones conjuntas que ambas partes consideren justas
  • Una manera de presentar, conocer y aprender a entender los intereses de la otra parte y sus requisitos; también sirve para llegar a un acuerdo justo para todos a través de negociaciones personales y de centrarse en los intereses y necesidades de los menores
  • Un intento, incluso en tiempos conflictivos y de disputas, de encontrar una salida personal a la crisis y mantener al mismo tiempo la autoestima, la dignidad y el respeto mutuo
  • Una manera de aclarar y redefinir las relaciones familiares y las condiciones en las que los mediadores sirven como acompañantes de las partes, pero no como sus jueces, árbitros o abogados

    En el ámbito internacional, un equipo binacional o bicultural de mediación es el que lleva a cabo la mediación. Este equipo de mediadores consiste en una mujer y un hombre, ambos mediadores, uno de ellos tiene conocimientos legales y el otro de psicología, sociales o pedagógicos. Además, ambos han recibido formación y tienen experiencia en el ámbito de la mediación y han completado la formación especializada en el área de la custodia internacional de menores y mediación familiar.

    La duración del proceso de mediación depende del número de temas que haya que aclarar y de la gravedad de las disputas, así como de otras circunstancias particulares.

    Los mediadores tienen obligación de confidencialidad, actúan en beneficio de todas las partes y no representan a ninguna de las partes de manera externa. Los mediadores no son ni los psicólogos ni los consejeros legales, ni tampoco los árbitros de las partes. Su tarea es ayudar a que las partes expresen sus intereses y encuentren soluciones viables. Promueven también la asertividad de las partes, encaminándolas hacia una solución justa y conjunta. Con la ayuda de los mediadores, se puede llegar a acuerdos que pueden constar incluso por escrito. En este caso es recomendable que los abogados de las partes revisen este acuerdo antes de que las partes lo firmen.